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Eur-, Euro-, Europa: nuestra morfología

Hoy es 9 de mayo, día en el que se recuerda la declaración Schuman que dio comienzo a lo que hoy conocemos como Unión Europea. Antes de ese momento, se pensaba que Europa era un continente. Hoy sabemos que no, que Europa es una Unión entre lo geográfico, cultural, político y económico. Esta confusa situación ha tenido su reflejo en los caminos paralelos que se han tomado: la Unión europea occidental, el Consejo de Europa, la Asociación Europea de libre mercado y otras instituciones europeas. Por lo que la raíz euro- se ha convertido en polisémica, dando origen a diferentes grupos de palabras.

En el esquema de abajo, organizo las palabras derivadas de euro- por significado (o sea, semánticamente) según estén directamente relacionados con la geografía, con la estructura política de la Unión Europea o con la moneda común: el euro. El esquema está inspirado (aunque traída el ascua a mi sardina) en las palabras madre de mis colegas del Molino de Ideas.


Como se ve, muchos de ellos son los nombres propios de lugares (Eurasia), eventos (eurovisión), estructuras políticas (Parlamento europeo, eurozona), construcciones (eurotúnel, eurotower). Pero hay otras palabras como verbos (europeizar), sustantivos (europeísmo, europeización) o adjetivos (europeísta). La construcción europea es un proceso histórico y así lo deja marcado nuestro idioma al crear un sustantivo abstracto: europeización.

De la UE se suele decir que es sui generis, única, poco normal, que no sigue la regla: irregular. Tanto es así que el verbo europeizar es irregular, como nos enseña el conjugador del Molino, Onoma:



Y aunque ahora pasemos momentos oscuros, no olvidemos que la Unión es una estructura política y democrática. Si ahora la UE está lejos de pasar por sus mejores momentos, es por los actuales dirigentes. La democracia no deja de tener valor por políticos corruptos. La idea de Europa tampoco.

Feliz 9 de mayo.

Diccionarios míticos

Para lo españoles, la dignidad nacional sigue siendo solamente Numancia y el Peñón de Gibraltar.

Manuel Seco, en el prólogo de la primera edición de su Estudios de lexicografía española (Madrid, Gredos, 2003: pp. 13-14). La oración se encuentra en un párrafo donde el maestro lexicógrafo comenta la pobre historia y situación de la lexicografía del español y la falta de apoyos económicos a su Diccionario histórico, que finalmente murió incompleto.

Latinismos congelados y anglicismos prestados

El latín era la lengua perfecta y el español es el latín degradado. La influencia del inglés empobrece aún más nuestro ya disfuncinoal idioma.

En ese párrafo hay al menos tres mentiras: que el latín fuese perfecto, que el castellano esté degradado y que el inglés lo empeore. No porque lo diga yo, sino porque es imposible que las tres sean verdad a la vez. Voy a intentar demostrarlo.

Es bastante habitual escuchar a profesores, filólogos, académicos y otros iluminados (ver viñeta al final del post) criticar (y criticarse entre ellos) el uso de barbarismos, es decir, extranjerismos, préstamos lingüísticos. Ya se sabe: los barbarismos vienen de los bárbaros, y esos no son de los nuestros, ergo son malos. Los peores son los que vienen del inglés, que nos pueden arrebatar nuestro casto e inocente idioma como los yankis nos arrebataron Cuba.

Y es que hoy en día el inglés nos va soltando cositas, como cagarrutas de palomas que de pronto notamos en nuestro abrigo lingüístico. Las vemos colgadas de los letreros, como exit; o nos vienen con ataques terroristas, como el hace años temido antrax. A estas palabras las reconocemos rápidamente, porque no tienen una pinta española, al igual que descubrimos a una mora por su velo en la cabeza.

Lo que se nos suele olvidar es que nuestra castísimas monjas (en la imagen) también llevan velo como un recuerdo de que en el pasado las buenas mujeres castellanas también llevaban trapo en la cabeza. Y también se nos ha olvidado que exit y ántrax son palabras latinas. De hecho el Diccionario de Lengua Española (DRAE) las sigue recogiendo como en desuso (exit como exir) significando 'salir' y 'carbunco'.

Y es que en realidad el inglés sirve como refrigerador lingüístico, como la Iglesia Católica hace lo mismo con la historia. Al margen del velo ¿te has dado cuenta que a la Virgen (con Virginidad institucional, así que en mayúscula) se le saluda como al César: "¡Ave!? Pues el inglés tiene una función similar con muchas palabras del latín. ¿Que ya no usas una palabra? No la tires, introdúcela en el inglés y el día que la necesites la tomas de nuevo. No sólo palabras, también signos: el inglés es la única lengua europea que mantiene el alfabeto latino puro e intacto: no se acentúa, no se usan ni diéresis ni Umlaut, tampoco "ñ" ni otras nasalidades ("ã", "õ"), ni "ç", ni "ß" ni nada de nada.

Hace ya tiempo hablaba de fósiles de andar por casa: cosas que sacas del congelador y no sabes si aquello hubo sido pollo, patatas, pelusa ultracongelada o solo hielo. Eso es lo mismo que ocurre con la grafía &. Dolce&Gabanna,  Mr&Mrs Smith, Standard & Poor's, Ben&Jerry's. ¿Ben ¿? Jerry's? Centrémonos un momento en el símbolo & en la marca de helados caros que celebra una vez al año el día del helado. No parece una &, ¿no? Parece otra cosa. Os lo pongo fácil, aquí una bandada de & en diferentes tipos de letras:

Pues sí, & es una forma gráfica abreviada de la cópula et latina, y en español, que se sigue escribiendo como et en francés, e en portugués (aunque se pronuncie [i]) y e o ed en italiano y de la que and no se origina. Así ya sabemos que ave sirve para saludar a la Virgen & Cesar.

Estos no son los únicos recuerdos que el inglés nos devuelve. También están los llamados préstamos semánticos por analogía (que expliqué en su momento). Son "errores" como decir que la Iglesia católica sufre el riesgo de colapsarse. Desde luego no es que se llene de gente ni tampoco que deje de funcionar, que es el significado moderno que tiene la palabra española, sino el que tenía en latín colla:bor (marco las vocales largas con dos puntos como se hace en Alfabeto Fonético Internacional): 'derrumbarse' (por ejemplo un edificio); este mismo significado es el que mantiene el inglés collapse, y que colapsar parece retomar.

Hay otros casos que ya he escuchado de españoles moradores en angloterreno, como por ejemplo que uno va a "aplicar por una beca o un trabajo". Esto en castellano no es la forma preferida, sino que se suele decir solicitar, pedir o presentarse, no como en inglés apply for a job. Sin embargo uno de los significados del imperial applica:re era 'dirigir hacia', 'hacer rumbo hacia' significado del que es fácil desprender el significado inglés de 'mandar papeles para solicitar algo'.

Otro error que puede hacer echar espumarajos por la boca a muchos (e incluso a Forges perpetrar otra viñeta) es cuando alguien te dice que te va a escribir una letra. Yo les suelo pedir que me escriban algo más, aunque fuese un mail, pero que si me escriben una letra, que al menos sea capitular e iluminada (en la imagen). Ahora en serio, el proceso metonímico de la parte (una letra) por el todo (la carta) es lo que explica la relación de la palabra letter en inglés. Pero es que en latín también se usaba litterae tanto para el significado 'letra' como para 'carta'.

Con estos cambios de significado de palabras uno se da cuenta que el español y el inglés cogieron una cajita Made in Roma hace milenios, el español modificó lo que lleva dentro (su significado) y el inglés lo deja tal cual. Siglos después ese contenido originario regresa a nuestro cajón gracias al inglés. No sólo eso, sino que nos traen cajones que anduvieron mucho tiempo por casa y del que nosotros ya nos habíamos desecho. Sin la ayuda del inglés hoy en día nadie conocería la palabra exit ni la abreviatura &. El idioma bárbaro y destructivo mejora nuestro degradado idioma y nos trae la pureza de nuestras raíces latinas.


En esa última frase hay al menos tres mentiras.

José Antonio Alonso: war y guerra aplicadas a Afganistán

Las discusiones léxicas en política me excitan mucho. ¿Os acordáis cuando la mitad del país se levantó en contra del Gobierno porque estaban a punto de usar una palabra mal: matrimonio?  NO, para los maricones no. ¡Vais a hacer que una entrada del Diccionario de la RAE sea errónea! ¡Se trata del léxico, estúpido! Esta semana ha habido otra de esas discusiones lingüístico-política. Si Obama, que todo lo puede, hablar de war, ¿no deberían hablar nuestros políticos de guerra?

José Antonio Alonso, que parece estar haciendo el máster universitario en elaboración de diccionarios y control de calidad del léxico hispánico de la UNED, dijo que "en la lógica del uso de la lengua inglesa la palabra guerra, 'war', se utiliza de manera polisémica" y, así, se habla de "guerra contra el narcotráfico", contra el crimen o contra el terrorismo (fuente ABC). ¿Es hilar fino eso o qué? Bueno, no tanto... Para empezar tenemos la palabra "lógica" por ahí que yo no sé muy bien como interpretarla. Vamos a decir que quiso decir "en la tradición del uso de la lengua inglesa"... En esa frase hay varias afirmaciones:

1 - Los usos metafóricos de una palabra no son traducible de manera automática.
2 - war es polisémico, guerra no.
3 - Esta polisemia hace que se creen una serie de construcciones con war que en español no son aceptables.
4 - Esto hace que war sea aceptable para describir la situación en Afganistán; guerra no lo es.

Vayamos paso por paso. El buen hombre tiene razón en una cosa: aunque una palabra sea la traducción directa de otra en otro idioma, sus metáforas no siempre son las mismas. Por ejemplo, en español tenemos la palabra hueso (que en inglés es bone), que puede usarse con diferentes significados: "se ha roto un hueso" o "estas aceitunas no tienen hueso": las aceitunas sí tienen hueso, sin embargo las olives no tienen bone sino stone, una piedra, otra metáfora pero diferente a la nuestra.  Otro ejemplo, espalda en portugués es costas, pero en portugués no se puede decir "o parque está nas costas do edifício" como en español sí que se dice "el parque está a la espalda del edificio".

Por lo tanto la reflexión teórica de Alonso de que las metáforas no son traducibles directamente es correcta.  En teoría; ahora, ¿qué pasa con la palabra guerra y la palabra war? ¿Son polisémicas en español y en inglés? ¿En ambos tienen los mismos significados y los mismos usos metafóricos?

Vayámonos a ese diccionario, respetado por ser antiguo, tan viejuno que muchas veces chochea, el Diccionario de la Lengua Española (alias DRAE): en la cuarta acepción de guerra dice "Lucha o combate, aunque sea en sentido moral". Esto vendría a ser una bofetada en la cara de Alonso. Y es que en realidad la palabra guerra en español sí es polisémica, polisemia basada en la metáfora LAS PERSONAS SON ESTADOS. EEUU puede declararle la guerra a Rusia en un sentido literal (recogido en la segunda acepción); yo le puedo declarar la guerra a mi compañero de trabajo en un sentido metafórico. De hecho buena parte de las colocaciones que el DLE recoge son metafóricas: guerra de cifras, guerra psicológica, guerra de precios, dar guerra, etcétera.

O sea, que es mentira que war sea polisémico y guerra no: ambas lo son. Bien, pasemos a la afirmación tercera: tiene razón en que en inglés se han creado más colocaciones con war que en español con guerra. Es cierto que en inglés se usen expresiones como guerra contra el terrorismo o guerra con el narcotráfico y que en español o no se usen o no se usen tanto. Desde el 11-S la expresión guerra contra el terrorismo ha hecho correr ríos de tinta mezclados con cascadas de sangre. Rápidamente los politólogos se dieron cuenta que eso de la guerra contra el terrorismo o no era una guerra o era un nuevo tipo de guerra. Ya no es la tradicional guerra Estado contra Estado de la segunda acepción del DLE, ahora es una guerra entre un Estado y un grupo de personas dentro de las fronteras de uno o más Estados. Por lo tanto desde hace un tiempo en inglés war puede significar una lucha entre dos contrincantes de diferente naturaleza.

En cambio en español no se suele escuchar que el Estado esté "en guerra con ETA" ni se habla de "la guerra contra ETA". Sí que hubo una guerra con ETA, la llamada guerra sucia, es decir, un grupo paramilitar ilegal (GAL) en contra de otro grupo paramilitar ilegal (ETA). Y es que la guerra española es una situación de confrontación entre dos iguales, ya sean países, grupos paramilitares o personas. Si en español se dijese "guerra contra ETA" se estaría dando a ETA un estatus de Estado. Por lo tanto estoy de acuerdo en que una war no es lo mismo que una guerra.

El problema es que hay una diferencia entre ETA y los talibanes: ETA nunca ha gobernado el País Vasco, mientras que los talibanes sí lo han hecho con Afganistán. Los ejemplos de guerra contra el narcotráfico o guerra con el terrorismo no tienen que ver mucho con Afganistán ya que EEUU y sus aliados comenzaron la guerra de Afganistán como una guerra clásica: dos Estados o más luchando entre ellos; el invasor consiguió echar del poder a sus enemigos y estos siguen luchando, no ya desde el poder, sino como terroristas. Así que el lexicólogo Alonso hiló unos argumentos muy finos, pero que no son aplicables al caso. En realidad la situación en Irak y en Afganistán fue similar. Decir que en Afganistán ya no hay guerra querría decir que en Irak tampoco la hay. De hecho habría que decir que para cuando Zapatero retiró las tropas de Irak, la guerra ya había terminado...

Las palabras según su origen: patrimoniales, semicultismos, creaciones inducidas, préstamos léxicos, préstamos, extranjerismos y palabras turistas

Mañana tengo un examen de léxico y el blog es una buena manera de motivarme para estudiar. Aquí os presento (casi casi) todos los orígenes posibles de una palabra colocados según tengan mayor contenido externo a la lengua. Clickad en la imagen para verlo a tamaño correcto:



Los más conocidos son las palabras patrimoniales (las "normales") y los préstamos, los menos conocidos los "aliens" y los "casuals", términos que provienen de la lexicografía británica. "Alien" resulta aún más insultante que aquel otro de "barbarismo" (que se usa para designar los extranjerismos y los préstamos). Como alguien me decía hace poco ¿los aliens son palabras que vienen de otro planeta? ¿El castellano (o el inglés) son los únicos idiomas que se hablan sobre la faz de la tierra? Por eso propongo llamar a este tipo de palabras (tanto aliens como casuals) "palabras turistas". Son usos a los que identificamos por su lengua/cultura (como un souvenir) y no esperamos que se queden en nuestra cultura a largo plazo (aunque no es del todo descartable). ¿Eufemismo? Puede ser, pero además de no ser insultante, creo que describe mejor lo que son. Eufemismo pero útil.

Algo que llama la atención es qué tipo de palabras están señaladas por la norma como preferentemente evitables. Las creaciones inducidas (civilizar, librepensador) lo están hasta cierto punto, pero la mayoría pasan desapercibidas. Los préstamos semánticos análogos (del tipo casual) se aborrecen, pero los homólogos son aclamados como grandes triunfos de la Real Academia y su Real Chovinismo Lingüístico. Lo curioso es que son prácticamente lo mismo. Los préstamos en general se aceptan con peros y los préstamos latinos (cultismos) nos ponen muy tiernos. Lo más esquizofrénico viene aquí: los extranjerismos latinismos son marca de amplia cultura, los extranjerismos de lenguas vivas son (por lo general) incultos. Muerto culto, vivo inculto. Las lápidas deberían dar clases de español para extranjeros. Sin embargo las "palabras turistas" (concepto con amplia tradición filológica desde la aparición de este mismo post) son aceptables, siempre que nos traigan un trocito pertinente de su cultura, un bonito souvenir (por cierto, la cita que aparece en la imagen del casual es de la página web http://www.noticiasdenavarra.com/2010/01/23/politica/la-diarquia).


Para terminar tendría que señalar la relación entre latinismos (curriculum) y cultismos (currículo). Como todos sabemos de motu propio está fatal: es motu proprio; a grosso modo también mal, la forma correcta es grosso modo; en estricto senso no: stricto sensu, etcétera. Pero en realidad lo único que se está haciendo con esos extranjerismos latinos es adecuarlos a las reglas de nuestro idioma, pero es el mismo proceso: un latinismo (Referendum o motu proprio) sufre ciertas alteraciones para adecuarse al castellano y así pasa a ser un cultismo (referendo o de motu propio). ¿Os parece aceptable?


Bibliografía:
Álvarez de Miranda, Pedro: "Neología y pérdida léxica", en De Miguel, Elena (ed.): Panorama de la lexicología. Barcelona, Ariel: 2009. 113-158.

10 datos de la frecuencia de las palabras de nuestro idioma:

Una pregunta antes de nada ¿niño y niña son palabras diferentes o variantes de la misma palabra? Vemos que ambas tienen características comunes, pero que no son lo mismo. Bien, a esas variantes, en este post las llamaremos "formas". Y "palabra" es la suma de esas variantes. Es decir, una misma palabra niño, tiene muchas formas: niño, niña, niñas, niñita, niñato. Otro ejemplo, el verbo ir es una palabra con decenas de formas: voy, fui, iré, ido, etcétera. Por lo tanto una lengua tendrá muchísimas más formas que palabras ¿verdad?Depende si contamos formas o palabras obtendremos diferentes datos. Una vez tenemos esto claro, diremos que:

1. Las palabras más frecuentes son el, de y que. Los tres verbos más frecuente son ser, haber y estar. Los tres sustantivos más frecuente son año, vez y día. Los tres adjetivos más frecuentes son bueno, grande y nuevo (después de todo y mucho, que suelen ser considerados determinantes).

2. El 92,7% de las formas del español aparece solamente tres veces por cada millón de formas. Es decir, formas como óperas, inventó, pólvora o caían sólo aparecen tres veces por cada millón de formas.

3. Más del 9% de las palabras de cualquier texto lo constituye el artículo definido (el, la, los, las). El 6% de las palabras de cualquier texto son la preposición de.

4. Además, las palabras el, de, que, y, en, a, un, ser, se, no, del, haber y por suman el 35% de las palabras de cualquier texto.

5. Casi el 54% del vocabulario del español son sustantivos. Conjunciones, preposiciones, artículos y pronombres juntos no suman más que un 3,08% del vocabulario.

6. Si vemos qué pronombre personal es más frecuente, diremos que yo es bastante más frecuente, después él/ella y después tú. Por cada cinco veces que aparece el pronombre yo aparecen cuatro él/ella y sólo un tú. Sin embargo los posesivos tienen otro orden: el posesivo su es mucho más frecuente, después mi y después tu. Por cada doce posesivos su aparecen tres mi y sólo un tu. Parece que es más habitual que hablemos de nosotros mismos que de otras personas, pero preferimos hablar de las cosas de los demás y no de las nuestras.

7. Por cada cien formas, 2,7 serán la forma masculina singular del artículo determinado: el y 1,6 la forma masculina plural los. Total de formas masculinas del artículo: 4,3 por cada cien formas. Sin embargo la forma femenina la aparece 3,7 por cada cien palabras, y su plural las 1 vez. Total de femeninas: 4,7%. 4,3 masculinas, 4,7 femeninas. Es decir, parece que las palabras femeninas son algo más frecuentes que las masculinas.

8. No es muchísimo más frecuente que sí. Por cada siete no hay un sí.

9. Las formas verbales más frecuentes son ha, está, ser, era, había, tiene, fue, puede, han, hacer, hace, estado y estaba. Esto parece señalar que el presente no es el tiempo más frecuente, sino que parece haber un empate entre éste, el pretérito perfecto y el imperfecto.

10. Una de las tres combinaciones de tres palabras más frecuente es yo creo que (junto a uno de los, y de lo que).

Toda esta información está sacada del libro Frecuencias del Español. Diccionario y estudios léxicos y morfológicos de Ramón Almela, Pascual Cantos, Aquilino Sánchez, Ramón Sarmiento y Moisés Almela. Ed: Universitas SA. 2005. Han trabajado con el corpus CUMBRE, de SGEL, que contiene más de veinte millones de palabras. En el libro aparecen los listados de formas y lemas ordenados por la frecuencia, pero en esta página web se pueden descargar los listado en orden alfabético (los archivos hay que abrirlos con adobe reader, puede dar algún problema pero al final los he podido ver bien).

Todas estas afirmaciones tendrían validez en el caso de que ese corpus fuese realmente representativo de la lengua española (como defienden sus autores).

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Compuestos alemanes, animales del mar

Ya hice un post sobre la poesía del alemán y algunas palabras compuestas que resultan muy líricas. Pero hay otras palabras que son resultado de un proceso de manufacturación morfológica. Como ensamblar un tornillo se ensamblan en alemán las palabras. Ya haré otro post sobre "Zeug", que es 'cosa', 'cachivache'. Hoy quiero presentar la palabra "See", 'lago' cuando es masculina, 'mar' cuando es femenina. Es como si cogesieses la foto de la derecha y se convirtiese en la de la izquierda. Hay otros ejemplos como "Seeigel" 'erizo de mar' o el ya mencionado en el anterior post "Seeteufel" literal 'demonio de mar', en realidad 'rape'.
Espero que os guste.

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