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El Googlish: ¿Estamos haciendo estúpido a Google?

El otro día hablábamos de Internet 3.0 o la web semántica: el futuro que iba a llegar hace 5 años, decían hace 15. El presente sigue siendo el 2.0, que para muchas cosas es muy similar al 1.0, no lo olvidemos.

Imaginemos. Imaginemos que tenemos un almacen de varios kilómetros cuadrados con estanterías de metros y metros de altitud. En el almacen tenemos de todo: libros, buzones de correos, latas de comida, joyas, mapas, bibliotecas, lápidas, ordenadores, pesetas, dólares y euros que todavía no han salido, un montón de álbumes de fotos, tapas de alcantarilla de Rusia y Marruecos y una tonelada de etcéteras de hierro.

Si Borges viera Internet...
Según han llegado esas cosas las han metido en cajas de diferentes tamaños, a veces organizándolos por tamaños, otras por colores, otras por dueños... Y los que trabajan en el almacén iban anotándolo en un catálogo. Pero nadie los coordinaba ni sabían cómo hacerlo. Así que cada uno lo ha hecho según Dios le ha dado a entender en cada momento. A veces recibían un picachu y anotaban en el catálogo "peluche de picachu"; cuando ya han catalogado 300 escriben simplemente "picachu" o "peluche"; al 500 ya no los catalogan uno por uno, sino que pone "paquete de peluches". De hecho algunos de los empleados se dan una vuelta a veces por el almacen y vuelven a catalogar los objetos que van encontrando, no vaya a ser que se les haya pasado. Aunque a lo mejor sí estaba en el catálogo y ahora lo tienen repetido...

Der Spiegel se hizo el listillo
Almacén de Almacenes, red de Redes. Y este blog no es más que una cajita perdida en él.

De pronto entró un currante con unas cuantas buenas ideas: Google. Encontraba las cosas antes y mejor que nadie. Todo el mundo empezó a preguntarle dónde estaba tal cosa, oye encuéntrame esto... De hecho todos los trabajadores del almacén empezaron a hacer el catálogo para que él encontrase todo más fácilmente. Con lo que le hicieron jefe supremo del almacén, aunque había empezado como uno más.

En la red, todos queremos tener más visitas, más gente en nuestras páginas. Alrededor del 80% de las visitas de cualquier sitio entran a través de Google. Así que si eres más visible para Google, serás más visible para el mundo. Entonces vamos a ponérselo fácil al Buscador. Antes, el buscador tenía que buscar la información por Internet. Ahora las páginas se tienen que hacer las encontradizas. No causarle problemas al Buscador, que no me mire raro, yo le hablo para que me entienda, en su idioma: en Googlish.

Lo llama SEO y no lo es, (oé oé oé) es Googlish. ¿Os pongo ejemplos de SEO=Googlish? Venga va: ¿por qué creéis que este blog tiene negritas dentro de los textos? Porque para Google las cosas que están en negrita son importantes (por eso y porque creo que ayuda a lecturas verticales, por cierto). Negrita = 'importante' si lo traducimos a Googlish. O por qué el título del post no es el mismo que el de la URL: porque es bueno tener pocas palabras y que sean clave en la URL. O porque he empezado el post diciendo "el otro día hablamos" y luego he puesto un link: porque Google contabiliza los links que van a las páginas y me da puntitos. Link = 'punto y minipunto' en Googlish.

Son ejemplos: lo mismo no estoy usando muy bien el SEO. Pero así tenemos una idea de por qué muchas webs tienen que repetir miles y miles de páginas para que Google las encuentre más fácilmente. ¿Por qué? Porque Google no se puede meter en bases de datos: nos las entiende. Las bases de datos son un dialecto que el Googlish no tiene. Lo que un sitio en Internet podría crear instantáneamente para cada usuario a través de programas y bases de datos, tiene que tenerlo colgado en Internet como archivos de texto para que Google lo entienda. Con lo que ocurre la siguiente situación:



El Googlish ¿deforma la red? ¿Cuánto? ¿Y cómo de malo es esto? ¿Hasta qué punto el Googlish condiciona nuestros textos, nuestra manera de escribir y nuestras estructuras? ¿Hasta qué punto yo soy responsable de hacer el trabajo que debería hacer Google? ¿Debería pagarme? ¿O me lo merezco porque es pura avaricia por tener más lectores? ¿Qué pasa con toda la buena gente que escribe buenos textos pero que no los saben escribir en Googlish? ¿Que se quedan detrás de un montón de resultados buenos o mediocres pero que berrean en Googlish?

En los últimos años se dice que Google nos hace stoopid porque nos lo pone fácil y gracias a él no tenemos que recordar nada. Pero en realidad somos nosotros quienes se lo estamos poniendo cada vez más fácil a Google. Así que ¿estaremos nosotros haciendo tonto a Google?

Gadafi Vidal, Mas El Asad: casta y terrorismo

Durante la semana que siguió al 15M, algunos medios internacionales compararon las protestas en España con las que se iniciaron meses antes en los países árabes, y en concreto, con la plaza Tahrir de Egipto.

Rápidamente los medios y los políticos españoles (ya sabéis, La Casta) se apresusaron en subrayar que esa comparación no tenía sentido porque España es una democracia y los países árabes no. Hasta La Casta francesa dijo eso: ellos tienen que saberlo muy bien, han apoyado a esos dictadores desde que esos países se independizaron.

Unas semanas después casi nadie se acuerda de la comparación. Pero quizás el esquema mundo árabe-España se puede extender a otros ámbitos. No creo que Sol se pueda comparar a la plaza Tahrir, pero ¿y el discurso de La Casta árabe y el de la española? Para los árabes son terroristas de Al-Qaida; para los españoles las comparaciones con guerrillas, ETA o terroristas en general son constantes.

Gadafi, dictador libio habla de Al-Qaida:

César Vidal, ""periodista"" español habla de ETA:

El Asad, dictador sirio habla de terroristas:


Artur Mas, president catalán habla de kale borroka:


Vale, aceptamos que la plaza del Sol no es Tahrir. Pero ¿Vidal no tiene la misma bocaza que Gadafi? ¿Mas no es un poquitín El Asad?

Yo #soy15m

Como parte del #15m me declaro una persona pacífica y condeno radicalmente todo tipo de violencia: la de los violentos infiltrados en nuestras manifestaciones, y la del Estado, que ha causado más dolor y heridos. Además, condeno la manipulación mediática que enfatiza la información sesgada, parcial o errónea con el propósito de demonizar a los ciudadanos.

Si me manifiesto en la calle es porque:
  1. Mi participación como ciudadano se ha reducido a votar a listas cerradas cada cuatro años para ver cómo los representantes de los ciudadanos no respetan lo prometido en su programa.
  2. Se hacen leyes a favor de grupos de interés en vez de hacerlas a favor del conjunto de la sociedad.
  3. Se invierten recursos públicos para ayudar a minorías poderosas, y no a quienes están pasando situaciones desesperadas ocasionadas por la especulación financiera.
  4. Los grandes partidos están más preocupados por mantener su poder que por ofrecer soluciones para superar esta crisis histórica.
  5. Está a punto de firmarse un “Pacto del Euro” que consiste fundamentalmente en medidas para reducir la inversión pública en servicios esenciales.
  6. Desde diferentes órganos del estado se ha insultado a los ciudadanos, e incluso se ha justificado el recurso a la violencia contra manifestantes pacíficos.
Como parte del #15m, acepto y respeto la diversidad ideológica del movimiento. Cuando participo en una manifestación no reclamo un régimen o una ideología en concreto, ni un modelo social no democrático, ni la eliminación de los partidos o los parlamentos. Lo que reclamo es una democracia mejor y más humana que, entre otras medidas, necesita urgentemente:

  1. Cambios en la Ley Electoral para permitir una mejor y más directa representación de los ciudadanos en los parlamentos y una mayor participación ciudadana en las decisiones importantes.
  2. Aprobación de una Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública para obligar a la publicación en formatos adecuados y reutilizables de todos los gastos, decisiones y reuniones con grupos de presión por parte de funcionarios y cargos públicos.
  3. Tolerancia cero a la corrupción de candidatos y cargos públicos, y controles ciudadanos para la exigencia de responsabilidad política.
  4. Separación clara, real y efectiva de los poderes del estado.
  5. Control fiscal efectivo de grandes fortunas y operaciones financieras; eliminación de privilegios fiscales a cargos electos.
  6. Políticas encaminadas a solucionar de forma efectiva los problemas hipotecarios y de vivienda.
  7. Servicios públicos de calidad, fundamentalmente salud, justicia y educación.
  8. Eliminación de las leyes que permiten el control administrativo de Internet. La red ha demostrado ser esencial para la libertad de expresión y para responder al peligro de manipulación mediática.
Por todas estas razones volveré a salir pacíficamente a la calle el 19 de junio, #19j.
Si estás de acuerdo, aprópiate del texto y divúlgalo (enlace al documento original)

15M: violencia política y policial

El viernes, a las 7 de la mañana, los mossos de Esquadra comenzaron el desalojo del campamento del movimiento 15-M de la plaza Catalunya, en Barcelona.



Utilizando razones de higiene y de seguridad ante la por entonces posible victoria del Barça, "limpiaron" la plaza. En un primer momento parecía que se retiraban de la plaza.


Pero sólo fue un repliegue, tras el que volvieron al tiempo que conducían como si fuesen a atropellar a la gente:


Después comenzaba un uso brutal y desproporcionado de la fuerza contra personas en resistencia pasiva. Las mismas personas a las que deben defender: 



Golpearon brutalmente a personas mayores, personas en sillas de rueda o miembros de la prensa:








El responsable político de esto, el conseller de Interior, Felipe Puig, ha asegurado desde entonces que se usó "sentido común, cautela, prudencia y, cuando ha sido necesario, contundencia". Ha negado que vaya a dimitir o depurar responsabilidades.


En un Estado de derecho, sólo la policía y el ejército tienen la autorización para usar la violencia y sólo bajo reglas legales y éticas. Si no fuese así, no habría diferencia entre ellos y los delincuentes.


Los mossos han violado esas reglas. Necesitamos que se diga que se extralimitaron, que lo hicieron mal, que pidan perdón, que Puig sea cesado y que se depuren responsabilidades entre la policía (que por cierto, no iba correctamente identificada).




Si no lo hacen, ¿qué pasará la próxima vez que terroristas, mafiosos, violadores o cualquier delincuente  denuncie malos tratos? ¿Qué pasará la próxima vez que necesitemos ir a la policía y recordemos estas escenas de brutalidad?


¿Cómo podremos creer en la policía, si les hemos visto golpearnos y después mentir?





Por el bien de la democracia y el Estado: destitución de Puig y depuración y disculpas de los mossos.



Fuentes:
meneame.net
lanzarotelandia.com
lainformación
@jordiborras
acampadabcnfoto
elpaís
larealidadindignada

Spanish revolution

Los que ahora tienen 50 ó 60 años recuerdan estos días el mayo de 68. Los eslóganes originales, los adoquines, los estudiantes, la idea de una nueva revolución. La recuerdan, para bien o para mal. Pero hace 7 años lo recordaban de la misma manera: la guerra de Iraq, la huelga general (una de verdad, no la que [des]montaron los sindicatos este último verano), el prestige... La palabra entonces era crispación: un profundo odio contra un gobierno prepotente, perro de los EEUU y cada vez más de derechas. Acebes, Zaplana, Aznar... Para muchos la sensación de asco por el gobierno nunca había sido tan intensa. Algunos lo sentían contra el Gobierno; otros, en general, contra Madrid (metonimia de España).

Y España volvía a descoserse, a dividirse, a romperse. Blablabla...

Hasta que llegó Bambi con su talante. Alguien de izquierdas, con cara de bobín, pero de bobín bueno, con ojos azules... Alguien que escuchaba, que iba a apoyar medidas de izquierdas. Talante y tal.

Y el país se relajó.

Ahora ya no es crispación, sino indignación. Contra el mismo tío de izquierdas de ojos azules. Nos ha costado levantarnos. Traicionados por el Partido Socialista al que votamos, traicionado por unos sindicatos más preocupados por sus placeres, traicionados por una intelectualidad que ladra cada vez que ve un euro en manos de la SGAE, traicionados por unos medios de comunicación autocensurados por la publicidad y los partidos. Traicionados por todos ellos, nos ha costado levantarnos. Pero lo hemos hecho: en Madrid, en Valencia, en Barcelona, en Galicia, en Andalucía, en Zaragoza...

Pedimos sentido común. Ética en la política. Justicia social. Listas abiertas. Democracia y no partitocracia ni ecocracia. Independencia de los políticos frente a la banca. Que la casta política recuerde para quién trabaja. No somos antisistema (aunque el sistema a veces se empeñe en dejarnos fuera). Creemos en el sistema, pero en uno mejor y más justo. Y eso lo creemos en Madrid, Valencia, Barcelona, Galicia, Andalucía, Zaragoza... ¿Españoles unidos? ¿Españoles pensando una misma cosa? (fuente de la foto).

Lo mejor que podría pasarle a España es que esto llevase a una refundación política y estatal, incluida nueva constitución. Desde 0, de abajo a arriba, un Estado que creemos nosotros, el pueblo, y no uno que sea la herencia de Isabel y don Fernando, ni el trofeo de un Borbón, ni un país que nos deja un dictador muerto de aburrimiento. Un Estado común a la gente de España: de Madrid, de Valencia, de Barcelona...

Si esto es demasiado idealista, como mínimo, que se rompa el sistema canovista actual. Porque si se sigue en el esquema bipartidista, en unos meses a nuestra indignación se le sumará dos cazos de crispación cuando Rajois, Zaplanas y Acebes vuelvan al gobierno. Podemos empezar a vomitar adoquines.

#nolesvotes: por un voto responsable

1.- OBJETIVO DE #NOLESVOTES. Las personas que apoyamos a la iniciativa #nolesvotes desde sus inicios, a la vista de la catarata de tergiversaciones vertidas por políticos y medios de comunicación, queremos recordar y subrayar que la iniciativa en ningún modo promueve la abstención, y que surgió para hacer una llamada al ejercicio del voto responsable el próximo 22-M. La iniciativa pide específicamente que no se vote a los partidos que responden a intereses distintos a los de la ciudadanía: PP, PSOE y CiU, pero recomienda que en su lugar se examinen otras opciones. La iniciativa no pide el voto para ninguna opción concreta: el voto es responsabilidad de cada ciudadano.


 2.- HAZ DE TU PÁGINA UN CARTEL ELECTORAL.
Las calles están llenas de carteles electorales, pero muchas personas no se ven representadas en ellos: la intermediación hizo que la política sea cada vez más lejana al ciudadano. Para subsanar tal déficit democrático, proponemos que todo ciudadano que así lo desee pueda convertir su blog, su web, su muro o su twitter en un "cartel electoral" del movimiento. Si quieres respaldar esta iniciativa, convierte tu sitio en Internet en un cartel electoral antes de las 24 horas del próximo día 20 de mayo, con el logotipo de #nolesvotes o de las plataformas con las que simpatices, y el texto “ni PP, ni PSOE, ni CiU”.


 3.- COLABORACIÓN DISTRIBUIDA.
Te invitamos a copiar este texto y construir páginas de enlaces que referencien todos los sitios que dan apoyo a la iniciativa. De igual modo, invitamos a los demás colectivos que comparten nuestra propuesta a que lleven a cabo acciones similares. La fuerza de la red reside en la distribución y colaboración entre sus nodos.

4.- TÚ ERES EL ALTAVOZ. Tan importante es la red como la calle: no te limites a actuar en internet. Levántate y explícaselo a todos tus conocidos, especialmente a aquellos más vulnerables a la propaganda en los medios de comunicación masivos.

5.- ACCIÓN. No te quedes en casa el domingo 22. Sal a la calle y ejerce tu derecho al voto. No votes a quienes, actuando abiertamente en contra de la voluntad e intereses de los ciudadanos, han convertido la democracia en una burla de sí misma. Por la participación democrática activa: ni PP, ni PSOE, ni CiU.

#nolesvotes

Más información

Manifiesto de #Nolesvotes | http://www.nolesvotes.com/

Wiki colaborativo #nolesvotes | http://wiki.nolesvotes.org/wiki/Portada

Twitter #nolesvotes | http://twitter.com/#!/search/nolesvotes

Facebook #nolesvotes | http://goo.gl/4Nmj1

Material gráfico #nolesvotes | http://goo.gl/dbGAb

Internet 3.0 o la web semántica: esa patraña

Los blogs son parte del Internet 2.0. La democratización de la red: Wikipedia, Facebook, Twitter, Tuenti, Menéame... Vale ¿y luego? Pues después del 2 viene el.... Internet 3.0. ¿Y qué es eso? Dicen que la web semántica. ¿Semántica? Semántica = ciencia de los significados. El Internet de los significados. Si tú oyes "la pasma puso en chirona a los cacos" puedes entender que 'la policía metió en la cárcel a los ladrones'. Vemos la relación de significado entre pasma y policía, etcétera. Imaginaos que pusieseis en Google: serie buena de policías y te diese un link directamente a la página web de The Wire en Series Yonkis, aunque las palabras serie buena de policías no aparezca en esa página. Que tu ordenador y Google sepan buscar esa información de manera inteligente.

¿Y cómo sabría hacer eso un ordenador? Pues sabiendo que "subir los capítulos que faltan,  cabrones", "qué pasada de serie", "me la habían recomendado y está bastante bien aunque tampoco es para tanto", "joer, qué pena que se haya terminado" son mensajes positivos que tienen que ver con el significado 'de calidad'. Lo cual es obvio para cualquier hablante de español. Pero hoy por hoy, una máquina es absolutamente incapaz de entender eso. Humano 1, máquina 0.

No solo las maquinas: la lingüística es incapaz de saber exactamente la relación entre caco, placa y policía. La semántica es la ciencia pasillo entre la informática, la filosofía, la psicología y la lingüística. Bonita orgía científica entre etnias académicas que están plenamente acostumbradas a no hablarse entre ellas sin compartir términos técnicos. No sólo eso, por lo menos dos de ellas se expresan en un docto hermetismo que repulsa a cualquiera que quiera entender.

Uno que se expresa más claramente es el editor de manuales de ortografía: Salvador Gutierrez Ordóñez (en la fotografía). Para que os hagáis una idea de a qué nivel está la semántica, nuestro amigo publicó un artículo revolucionario llamado "Sí hay sinónimos". Y es que en realidad la semántica todavía está en ese tipo de discusión: si existen los sinónimos o no. Discuten si la semántica puede trabajar con el signo = o si no pueden. Humano 2, semantista 0.

Con ese estado de la cuestión, creer que se puede hacer un análisis semántico de la Red de redes (Texto de textos) es como creer que los alquimistas del siglo XV podrían lanzar un cohete a Luna, que alunizase y hacer que los alquimionautas volviesen a la Tierra sanos y salvos con sus esposas e hijos. Es sintomático el hecho de que la Academia haya puesto a uno de los más reputados semantistas españoles al cuidado de la nueva ortografía. La semántica cristaliza en ortografía best-seller: apaguemos y vayámonos.

La informática lleva más de 10 años hablando de la web semántica. Y hasta hoy: nada. Pero nada de nada. Las ontologías (creer que nuestra mente puede organizarse de manera jerárquica, como organizamos las razas de los animales) no han dado un triste fruto. Y es que la mayoría de los informáticos que trabajan en semántica la desligan de la lingüística y hacen sus truquitos de metainformación, probabilidad, estadística y SEO, sin tomarse muy en serio grandes problemas de la lingüística: la polisemia-homonimia, la sinonimia, el registro de uso, las colocaciones, la fraseología...

Las bases de la web 3.0 sobre las que se desarrolló el RDF (desarrollado por el W3C) son erróneas. Su idea es que hay que crear una especie de metalengua unívoca y universal con la que etiquetar todo: una suerte de esperanto 3.0. Este recurso permitiría que el que crea una página web pueda etiquetar semánticamente su web (mediante metainformación) y que esa información pueda ser entendida por una máquina. Suelen poner ejemplos como que cuando nosotros hablemos de un libro escribamos en esa metalengua "Cien años de soledad es un libro y fue escrito por Gabriel García Márquez, que es un autor". Dos entidades, libro y autor, con dos referentes, Cien años de soledad y García Márquez, y una relación entre ambos: escribió. Limpio ejemplo que podría hacer, por ejemplo, una biblioteca. Aunque a una biblioteca no le serviría de nada porque ya tienen un catálogo para eso mismo...

Vayamos a algo más práctico: ¿cómo etiquetamos de qué va este post según una ontología? Imaginemos por un segundo que el RDF es perfecto y el lenguaje semántico para etiquetar también, e imaginemos que lo usamos todos en todos los textos: ¿quién asegura que yo, como creador de este blog, voy a saber usarlo correctamente? ¿Cuántos creadores de blogs (al margen de los informáticos) sabrían usar bien ese código semántico? ¿Cuántos datos erróneos o nulos crearíamos? ¿En cuántos resultados erróneos tendríamos que ver? Y si una persona hace la mejor web del mundo con la mejor información sobre un tema y no lo etiqueta semánticamente ¿los buscadores inteligentes no la encontrarían? ¿Inteligente?

Veremos si en el Molino de Ideas vamos desarrollando la manera de dar respuesta a estos problemas aunque con unas bases diferentes. Porque actualmente ni la semántica lingüística ni la informática dan respuestas a cómo llegar a la web semántica. Y es que Internet 3.0 es el bluf 3.0.

Todo occidental tiene el derecho a

ser infeliz.

no hacer nada para mejorar su situación.

quejarse.

compararse a dictaduras y decir que su democracia (falsa, partitocracia, etcétera) es igual o peor.

compararse a países donde se muere de hambre y decir que su estado capitalista es igual de cruel o peor.

creer que no tiene tiempo.

creerse de la clase trabajadora (dando igual de qué trabaje, cuánto gane o cuántos favores le ofrezca la posición de su familia).

criticar la poca ética personal y laboral que tienen los que están por encima y subrayar los efectos negativos.

tener poca ética personal y laboral, pero minimizar sus efectos.

negar que es occidental.

Elrond, Franco y Sinde

El mundo ha cambiado.
Lo siento en el agua.
Lo siento en la tierra.
Lo huelo en el aire.
Mucho se perdió entonces,
pero nadie vive ahora para recordarlo.


Los elfos sabían que su época expiraba. Así lo cuenta Galadriel en el comienzo de El Señor de los Anillos. Sabían que el tiempo de los elfos había terminado y que comenzaba el de los humanos. "Es en los hombres en quien hay que confiar", le dice Gandalf a Elrond. Así que los señores elfos meten sus maletas en unas barcas y se van al Otro Barrio, al Otro Mundo: desaparecen.

¿Todos? NO. Arwen se sabe reinventar y se casa con Aragórn, capitán de Zaragoza.

No le vamos a pedir a gente como Pilar Bardem, Alejandro Sanz, González-Sinde, Ramonzuelo, la muerta de hambre Rosario o a los Académicos que aún mantienen dientes que sean como elfos y que entiendan la nueva situación; ni al que mueve la marionetas (de quien las marionetas nunca hablan), EEUU:  que o pueden desaparecer o pueden reinventarse. Ni al PPSOE, que consigue ponerse de acuerdo en esto, y no en educación. No, ellos no pueden entender eso.

Escojamos un ejemplo más patrio:


Las cortes franquistas votaron su propia disolución. Entendieron que había pasado su tiempo: las barbas portuguesas habían sido peladas y ellos (con seguridades de que no iban a ser procesados) las pusieron a remojar. Cogieron sus barquitas y se piraron. Al menos de la actualidad política.

Lo que el franquismo consiguió entender, los artistas e intelectuales no. Lo que las cenizas fascistas pudieron meterse en la cabeza, la industria pachanguera no. El mundo ha cambiado. Lo siento en Internet. Lo siento en Megavideo. Lo huelo en Spotify. Mucho está perdiendo la industria clásica, pero nadie vivirá para recordarlo.

Porque eso es lo que vendrá. "Es en los internautas en quien hay que confiar". La razón y la (r)evolución tecnológica triunfarán. La nuevas generaciones, que aprendimos a manejar un ordenador antes de aprender a escribir, iremos empujando cada vez con más fuerza. Los viejos reaccionarios irán desaparenciendo y en algunos años no quedará nadie al otro lado de la brecha digital. Hoy habéis conseguido una ley tullida. Disfrutadla. Porque el futuro es nuestro.

Copiar no es robar: para niños e intelectuales

Les dedico este vídeo a todos aquellos sabios intelectuales al otro lado de la brecha, incapaces de entender la diferencia entre copiar y robar: Victor Manuel y sus langostinos, Julio Llamazares y sus piratas, Javier Marías y sus discos o Bardem y sus tomates mentales.



Al final uno llega a la misma conclusión de Pepe Cervera: si esta gente no entiende la diferencia entre la metáfora que usan y la realidad, o son tontos, o son malos.

Poniendo evidencias en evidencia

Es evidente que un votante no debe llevar un DNI falso cuando va a votar. Es evidente que los políticos, durante las elecciones no deben vender ideas en las que no creen.

Es evidente que un alumno no debe usar wikipedia para crear sus trabajos. Es evidente que un profesor o la misma Universidad tampoco deben usarla para crear sus clases o productos.

Es evidente que en una escala de pecados, follar es peor que pajearse. Y follarse a niños, mucho peor.

Es evidente que el inquilino debe decir la verdad sobre su salario. Es evidente que el dueño también debe hacer lo mismo con los metros cuadrados reales del piso.

Es evidente que un trabajador debe ser estricto con las fechas de entrega. Es evidente que el que paga (sea cliente o jefe) debe ser estricto con las fechas de pago.

Es evidente que los europeos deben tener más hijos. Es evidente que los gobiernos deben promover esto (y mucho más los socialistas).

Es evidente que el periodismo es necesario para la democracia. Es evidente que los periodistas son independientes, neutrales y críticos.

Es evidente que los que saben más de economía deben anunciar los peligros de crisis. Es evidente que lo hacen.

Es evidente que las cadenas de televisión públicas son un bien común y que todos tenemos que costearlas. Es evidente que por eso deben comportarse de una manera plural e independiente.

Es evidente que las peleas de perros, de gallos o el circo romano son ilegales. Es evidente que las corridas de toros son la misma cosa.

Es evidente que hoy en día cualquier persona con educación y un puesto importante debe hablar inglés. Es evidente que el Presidente del Gobierno también.

Es evidente que robar un tomate o un percebe es una cosa. Es evidente que copiar un archivo digital es muy diferente.

Es evidente que los principales partidos políticos deben unirse sobre los asuntos principales de un país. Es evidente que la Educación es uno de ellos.

Es evidente que la democracia va de un pueblo eligiendo a sus representantes. Es evidente que l@s Ministr@s no deben crear leyes siguiendo los dictados de otro país.

Es evidente que un alumno no debe llegar tarde a clase y debe presentar los trabajos en su fecha. Es evidente que un profesor tampoco debe llegar tarde y que debe entregar las correcciones en su fecha.

Es evidente que los niños deben estudiar y que cuanto más estudien, mejor. Es evidente que si lo hacen, sus salarios serán mejores.

Es evidente que a ti se te ocurren más evidencias y que me las vas dejar como comentarios.

Wikileaks-Assange: Génesis y Apocalipsis

David Simon, creador de la serie de culto The Wire dijo que los bloggers son en realidad unos escribeposts y unos copiaypegatextos sin poder real sobre la sociedad a diferencia de los periodistas, que sí lo tienen. Bueno, que le pregunten a Dragó si a veces los bloggers tienen o no poder real. Vale, eso es poca cosa. Pero Assange no es un blogger, ni tampoco un periodistas y le temen desde los más grandes dictadores hasta los democráticos profetas más divinos, pasando por las pelusillas políticas que gobiernan entre Portugal y Francia.

La bomba mediática de hace unas semanas fue gracias a un invento que, como ya he dicho varias veces en el blog, tendrá en la Historia mayor repercusión que la imprenta: Internet. Si se habla de la época incunable de la imprenta (desde sus orígenes a mediados del siglo XV hasta 1500) podríamos decir que actualmente estamos en la época incunable de Internet. Y a este Internet le pasa como a los incunables de verdad: que copian el estilo y el formato de los libros manuscritos anteriores, sin haberse desarrollado de forma independiente. Seguimos recreando los formatos anteriores sin llegar a aprovechar (ni imaginarnos) todas las posibilidades de la Red.

Junto a esa evolución técnica y cultural que fue la imprenta, ocurrieron grandes cambios políticos: La formación de las naciones modernas, el fin del sistema feudal, la Reforma protestante, la formación de las primeras repúblicas, la enseñanza del español en América... Todo esto no pudo ocurrir sin la imprenta. Internet revolucionará la política después de la cultura. Y ocurrirá por dos razones: porque lo que vendrá puede ser mejor; pero más importante aún: porque lo que tenemos ahora no entusiasma a nadie. ¿Quién defiende hoy en día nuestro sistema político? ¿Nuestros partidos? ¿Nuestras monarquías? ¿Quién argumenta en una discusión de bar que nuestros sistema capitalista es el mejor? ¿Quién confía en que las fuerzas armadas usan la fuerza con razón y tino?

Estemos atentos a movimientos que hoy en día capitalizan Wikileaks, Anonymous o el Partido Pirata (sean estos mismos o alguna versión futura). En unas décadas este tipo de movimientos pueden acabar con nuestro actual estado de feudalismo. Y si los señores feudales actuales decide suicidar a Assange y crucificarlo, lo elevarán de héroe a mártir. Lo convertirán en una nueva edición del Che, en una leyenda: en un Jesucristo.

Pues eso, lo normal

La gran filósofa Ana Obregón dijo una vez algo así como "bueno, pero dejad a la gente en paz: que si son gays, que si son normales o que si qué". A lo que todo el mundo se le lanzó al cuello. Porque claro, es feo que te digan "¡tú, anormal!". Y más que te lo diga alguien como Obregón. Pero juguemos a hacer de abogado de la diablesa: se entiende que lo que quería decir era "que sean gays o que sean lo que la mayoría de la gente es, esto es: heterosexual". Y es que "normal", puede tener ese significado: lo que la mayoría de la gente es o hace. "Anormal" queda como palabra peyorativa para designar aquello que la mayoría de la gente no es o hace.

Pero ¿qué gente? ¿Qué mayoría? ¿Del mundo? ¿De Occidente? ¿De Europa? Bueno, reduzcámoslo a España... Aquí por ejemplo la mayoría de la gente es católica, pero no practicante. Así que se podría decir que lo normal es ser católico no practicante. De esta misma manera y siguiendo la argumentación de Ana, lo normal es ser hetero. Lo normal es que cada uno tenga dos piernas, dos brazos con sus correspondientes manos, un haz de veinte dedos, dos ojos, dos orejas y una nariz. Y claro, también los órganos internos que cualquier libro de biología señala como humanos. Y que normalmente todo funcione aceptablemente bien. Lo normal es, por 8 horas, no cobrar más de 2.500 ni menos de 700€. No es trabajar desde tu casa. Ni crear tu propio negocio. Lo normal es tener un tamaño normal de pene (macho) o pechos (hembra). Lo normal es tener (al menos) una cuenta de e-mail (Hotmail, G-mail o Yahoo) y un teléfono móvil del oligopolio Movistar-Orange-Vodafone. Y también un coche de una marca europea. Y una sola nacionalidad. Lo normal es no morirse hasta los sesenta y tantos. Lo normal es no haber probado la heroína pero sí el tabaco. Y haberte emborrachado y hasta haber vomitado. Es usar Windows y Office. Es no haber perdido a un hijo. Ni tampoco haber publicado un libro, ni un CD. Es que tus dos padres sean españoles. Y tu cuarteto de abuelos también. Es no haber tenido relaciones sexuales antes de los (digamos) 15 años. Lo normal es chapurrear inglés y decir en tu currículum que tu nivel es amazing. No es normal haber matado a alguien ni haber luchado en una guerra. Ni haber estado en Corea del Norte, Belice, Bielorrusia o Gambia. Ni tampoco tener cicatrices o quemaduras que se ven cuando uno está vestido. Lo normal es tener familia, no tener más de 2 ó 3 hermanos y que alguien (al menos tías o primas) se llame María. Es dudar sobre cómo se escribe sobre todo. Lo normal es que te guste algún tipo de chocolate, de café y de helado. Además, lo normal no es ser vegetariano. Lo normal es que los jóvenes tengan algún tipo de Facebook y saber qué es YouTube. No es normal no saber leer, ni que tu familia salga todos los días en la televisión. Sí que es normal que alguien de tu familia salga en la tele alguna vez. Pero no lo es ver a Ana Obregón en las comidas familiares. ¿No?

Lo normal es la media, lo medio. Uno, sentado frente a la pantalla de su ordenador, escribiendo en su blog, se imagina una enorme masa de españolitos casi uniformados desfilando por su caverna. Claro que me pongo a pensar en gente que conozco... Y no se me ocurre nadie que subraye todos los puntos del párrafo anterior: todos nos escapamos de algún detalle, nos deslizamos de la masa y la miramos desde un callejón. Y si todos lo hacemos, entonces ¿quién es esa media, esa multitud? ¿Será que sólo nos la imaginamos? ¿Será que en nuestro callejón solamente vemos unas sombras teóricas que en realidad sólo existen en el mundo de las Ideas? Al final acabo pensando que lo normal es preguntarse ¿es normal ser anormal?

Revistas: Kiosco contra Universidad, asalto II

Ya ha pasado el lunes y bastante gente (a la que estoy muy agradecido) comentó diferencias entre las revistas de Universidad (U) y las de Kiosco (K) en "Revistas: Kiosco contra Universidad, asalto I". Hagamos el segundo asalto, una puesta en común, relacionémoslas y lleguemos a alguna conclusión.

Estilo: Varias personas las han señalado: en las revistas U el estilo tanto del texto como de la tipografía, las imágenes (si las hay), la disposición del texto y los colores son mucho más sobrios; alguien dijo aburridos; yo añadiría también el adjetivo viejo. Aceptemos que el tono impersonal es simplemente científico, vale ¿Las portadas sosas también lo son? Sigamos con las las mismas revistas mencionadas, por ejemplo la Revista de Occidente.Veíamos un número moderno, aquí abajo os pongo uno del año 1926. Diferencias mínimas. Lo mismo ocurre con las otras mencionadas Revista de Filología Española (RFE) o Ínsula. Resultan fósiles que nadie se ha preocupado en cambiar y cuyo estilo ha sido copiado por otras U más jóvenes. Claro que su público no elige una u otra porque la portada sea más o menos atrayente, por lo que ¿para qué trabajarse una imagen más dinámica? Me pregunto ¿es imposible hablar de cosas serias con un estilo (textual y visual) más moderno?

Edición: En el último comentario se señaló algo interesante, las diferencias entre formatos y periodicidad. Las U suelen salir cada año o cada seis meses (aunque Cuadernos Hispanoamericanos sale con mayor periodicidad) y en muchas ocasiones sufren retrasos pasmosos de meses e incluso años. Las revistas K en cambio salen con más periodicidad y puntualidad; y en cuanto a formato, éstas se editan como el resto de revistas (formato similar al de los comics americanos), mientras que las U tienden a parecer libros. ¿Podemos imaginarnos una revista U con ese formato K más grande, similar al de Vogue o X-Men, pero también al de Der Spiegel?

Tema: No se mencionó mucho, pero aunque el tema sea el mismo (literatura) el enfoque y la profundidad son mucho mayores en las U. En mi opinión, a veces demasiado: no es normal que un estudiante medio de Filología, en la segunda página, no sepa de qué se está hablando (cosa que me ha pasado más de una vez). Además observo una diferencia clave entre las revistas U y K en España: no hay ninguna K que hable sobre lenguas ni lingüística. En un país donde la Academia tiene una visibilidad e influencia apabullante, donde se firman manifiestos por el castellano (durante ese debate la misma Violenta de Monte señaló el poco posicionamiento a favor o en contra en el mundo de la Filología), donde las discusiones sobre valenciano y/o catalán hacen aprobar o suspender oposiciones, y las reformas ortográficas se hacen conversación de bar, los especialistas parecen haberse quedado mudos. El mundo académico se encerró a sí mismo en su Torre de Marfil, publicando y haciendo congresos para los otros habitantes de la Torre y de vez en cuando tirando por la ventana algún dardo contra esos plebeyos. Mientras, en la realidad, los debates lingüísticos son atizados por políticos, periodistas y demás opinólogos omniscientes con una nula formación lingüística; en cuanto a los temas literarios, están manejados por grupos editoriales que publican, reseñan y se premian a sí mismos en un prodigioso ejercicio onanístico.

Público: las K van dirigidas al ciudadano medio con cierto nivel cultural y que lee (aunque el primer anónimo señalaba que esto trae cosas malas); las U yo diría que van a "doctos": doctorandos y doctores (en la fotografía, estudiantes de grado de letras llegando a un congreso). Esta diferencia abismal explicaría la sobriedad/ aburrimiento/ viejuno del estilo. Su público llega a través de una cita bibliográfica en otro libro o artículo. Y es que esto tiene que ver con los diferentes objetivos de las revistas: las K, entretener e informar; las U, aportar datos científicos o eruditos. ¿Se puede entretener o informar a un público más amplio que los "doctos", hablando con una base sólida y con datos comprobados? ¿Podremos sacar la Filología de la Torre de Marfil?

Dinero: Muy comentado y con conclusiones claras: las U son más caras (aunque suelen tener más páginas), tienen menos publicidad, la gran mayoría están subvencionadas y no se cobra por colaborar en ellas; las K son más asequibles, tienen mucha más publicidad, pueden estar acompañadas por promociones o regalos y sí se cobra por trabajar en ellas (aunque sea poco). Claro que ¿quién iba a estar interesado en poner publicidad en una revista que sólo leen 4 gatos "doctos"? ¿A quién le interesa publicitarse en algo que se va a publicar en 6, 8 ó 10 meses más tarde (para entonces el producto puede estar caducado, desfasado o totalmente vendido)? Al margen de las bibliotecas de Universidades y similares ¿quién va a comprar ese tipo de revistas? Por lo tanto no sorprende que las U no puedan pagar nada a sus colaboradores, ¿no? ¿Podremos vivir los filólogos algún día de nuestras investigaciones?

Conclusión: a la que yo llego es que las revistas U están anquilosadas en un estilo arcaico y encerradas en su Torrecilla académica, lo que no da réditos. Han dado la espalda al lector no especializado dejándolo en las garras de periodistas, grupos editoriales y políticos. Las revistas K en cambio resultan más dinámicas y comerciales, pero más superficiales y con menos autoridad.

Tendremos que hacer algo ¿no?

¿Qué pensáis? De nuevo gracias a todos los que comentastéis. Tomemos este post como algo flexible, que puede ampliarse o enmendarse

Diputados, sueldos y cabrones

Un diputado puede cobrar al mes (bruto) alrededor de los 4 500 €. Hay 350 diputados, así que al mes no salen por, más o menos, 1 millón 575 000 €. Pero claro, esta gente es la que ejerce buena parte de nuestra democracia y (en teoría) tanta gente es importante porque así tenemos muchas voces y opiniones diferentes: polifonía. Claro que si el partido te multa cuando te sales del redil, entonces ¿para qué sirven 350 personas? Y es que el PSOE sancionará al diputado que se escapó de la disciplina de voto ayer.
Por lo visto los políticos han dejado de ser individuos para pasar a ser ovejas, cabritos lechones pintados de un color determinado (rojo, azul, rosa, verde, etcétera) y yo sin saberlo o quererlo recordar. Como esos chivinos nos cuestan millones de ojos de nuestras caras al mes, podríamos hacer que cada partido llevase un único parlmanentario con un número determinado de puntos. Ahora mismo el PSOE tiene 169 parlamentarios; bueno, pues entones que vaya Zapatero con 169 puntos, Rajoy con 154, Durán i Lleida con 10, etcétera. Como si cada uno de esos puntos fuesen calles del monopoly o cartas del Magic:
-Te echo mi conjuro de reforma laboral y giro mis 169 parlamentarios.
-Yo dejo sin girar mis 154 corderinos -diría Rajoy, y así hasta que cuatro años después repartiesen cartas de nuevo.

Teniendo en cuenta que hay 10 partidos en el Congreso de los Diputados, la cosa nos podría salir por unos 45 000€ al mes que, aunque es una pasta, nos ahorraría 18 360 000 € al año. Y así ellos podrían no tener que lidiar con esas individualidades molestas, llamado en este caso Antonio Gutiérrez Vegara.

Julio Cortazar: "España tomada"

   Nos gustaba [...] porque aparte de espaciosa y antigua [...] guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.
   Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las ultimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y como nos bastábamos para mantenerla limpia. [...] Nos moriríamos allí algún día; vagos y esquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde.

   Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No se porque tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mi, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el montón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas. Los sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto, se complacía con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso. [...] Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería; no tuve valor para preguntarle a Irene que pensaba hacer con ellas. No necesitábamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mi se me iban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso.
   Cómo no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte mas retirada, la que mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde había un baño, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zaguán ['entrada o hall'], abría la cancel ['contrapuerta'] y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conducía a la parte mas retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta de roble y mas allá empezaba el otro lado de la casa, o bien se podía girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo mas estrecho que llevaba a la cocina y el baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es increíble como se junta tierra en los muebles. [La nuestra] será una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una ráfaga se palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombos de las carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento después se deposita de nuevo en los muebles y los pianos.
   Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venia impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tire contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.

   Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:
   —Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo. 
Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados. 
   —¿Estás seguro? 
   Asentí.
   —Entonces —dijo recogiendo las agujas— tendremos que vivir en este lado.
   Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que me tejía un chaleco gris; a mi me gustaba ese chaleco.
   Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca. Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia (pero esto solamente sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas y nos mirábamos con tristeza.
   —No está aquí.
   Y era una cosa más de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.
   Pero también tuvimos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aun levantándose tardísimo, a las nueve y media por ejemplo, no daban las once y ya estábamos de brazos cruzados. Irene se acostumbró a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y se decidió esto: mientras yo preparaba el almuerzo, Irene cocinaría platos para comer fríos de noche. Nos alegramos porque siempre resultaba molesto tener que abandonar los dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con la mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre.
   Irene estaba contenta porque le quedaba más tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colección de estampillas de papá, y eso me sirvió para matar el tiempo. Nos divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era más cómodo. A veces Irene decía:
   —Fíjate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?
   Un rato después era yo el que le ponía ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el mérito de algún sello de Eupen y Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar.
   (Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía que mis sueños consistían en grandes sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestros dormitorios tenían el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios.
   Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico. La puerta de roble, creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el baño, que quedaban tocando la parte tomada, nos poníamos a hablar en voz más alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiados ruidos de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permitíamos allí el silencio, pero cuando tornábamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se ponía callada y a media luz, hasta pisábamos despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a soñar en alta voz, me desvelaba en seguida.)
   Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la puerta del dormitorio (ella tejía) oí ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en el baño porque el codo del pasillo apagaba el sonido. A Irene le llamo la atención mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado sin decir palabra. Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro.
   No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían más fuerte pero siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerré de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán. Ahora no se oía nada.
   —Han tomado esta parte —dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo.
   —¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? —le pregunté inútilmente. 
   —No, nada.
   Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil [euros] en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.
   Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.

Edición eumanizada del cuento "Casa tomada", de Julio Cortazar.

El pequeño hoplita de Pérez-Reverte, o cómo contar 300 a críos bobos

Hace poco, en el instituto donde hago las prácticas, un niño presentó a concurso un cuento que trataba sobre cómo se doma a un unicornio. Teniendo en cuenta que en el cine actualmente está en cartelera Cómo entrenar a tu dragón... Digamos que el niño, como mucho, se lleva un accésit. A todos nos ha pasado de pequeños: vemos una película que nos encanta y nos ponemos a escribir una historia casi idéntica. Luego crecemos y ya vamos dejando de escribir, aunque a veces nos gustaría volver a escribir cómo se doma a pegaso. Algunos nos hacemos un blog y otros, los verdaderos escritores, dejan esos malos vicios e inventan historias originales.

Pues bien, parece ser que cuando esos escritores escriben muchos libros, se hacen muy famosos, ruedan películas pretenciosas y aburridas y llegan a ser académicos, regresan a ese estadio infantil, como si de ver tantas películas se les secase el cerebro y se creyesen Zack Snyder. O por lo menos esa es la sensación que da al leer El pequeño hoplita, de Arturo Pérez-Reverte.


Tomémonos este post como si fuese una clase de la ESO, ya que estamos de institutos. Os cuento dos historias, las leéis en voz alta y luego hacemos unos ejercicios. Pero trabajamos en silencio, ¿eh? La primera proviene de la película 300, estrenada en 2007: Leónidas, rey de Esparta, enseña a luchar a su hijo pero es interrumpido por el mensaje de la llegada de un emisario de Persia. El encuentro se deshace malamente y el rey decide ir a la guerra. Un político corrupto impide que el rey lleve la totalidad del ejército, por lo que va sólo con los 300 soldados de su guardia personal. Se despide de su mujer y de su hijo, y marcha a la lucha. Un soldado deforme intenta unirse a la expedición, pero el rey lo rechaza, por lo que el deforme los traiciona y ayuda al ejército de Persia a matar a los 300. Leónidas, antes del fin, manda a un soldado de vuelta a Esparta para que cuente lo que va a ocurrir. Al llegar, lo recibe la esposa de Leónidas.

La segunda, de El pequeño Hoplita de Pérez-Reverte, publicado la semana pasada: Leónidas, rey de Esparta, enseña a luchar a su hijo, quien marcha junto a su padre y a sus 300 soldados de su guardia a luchar contra los persas. Un político corrupto traiciona a su rey y ayuda al ejército de Persia a matar a los 300. Leónidas, antes del fin, manda a su hijo de vuelta a Esparta para que cuente lo que va a ocurrir. Al llegar lo recibe la esposa de Leónidas, es decir, su madre. El niño crece, tiene un hijo y, junto a él, recuerda a los 300 caídos.


Ejercicios para casa:
1) ¿Quién ha copiado a quién? ¿Crees que comparar las fechas del estreno de la película y de la edición del libro es importante para contestar este ejercicio? Argumenta tu respuesta.
2) ¿Qué personajes de la película de 300 ha mezclado Pérez-Reverte para crear el personaje del niño en El pequeño Hoplita? Discútelo con tus compañeros.
3) Busca en el diccionario los términos: inspiración y plagio. ¿Cuál es la diferencia? Haz dos oraciones con cada término en las que se vean claramente las diferencias éticas.

"Estaba leyendo algo sobre la guerra del Peloponeso y me dije: los críos están perdiendo la memoria de las cosas" decía Arturito en la entrevista que dio, junto a Vargas Llosa, a El País. Podría haber dicho "en un lugar que leía de cuyo nombre no quiero acordarme...". Venga va, el profe os sopla una ayuda: yo diría que no es el cómic de 300, publicado en 1998, guión y dibujos de Frank Miller; yo diría que lo que "leía" era la película que hicieron hace un par de años.

¿Cómo sé esto? Resulta que en el cómic el hijo de Leónidas ni si quiera aparece, mientras que en la película sí. Las imágenes de regreso en las que aparece la madre los recibe no existen en el cómic, sí en la película y en el cuento y lo mismo ocurre con el entrenamiento del crío. Se me dirá que cómic, película y cuento son meras versiones de una historia épica real, que nadie ha plagiado a nadie. Cierto, pero ¿por qué habría usado entonces Pérez-Reverte los mismos personajes? ¿Por qué no un niña, o el hijo de un soldado cualquiera, o el hijo de un cabrero que pasaba por allí, o el hijo de un persa, o dos o tres niños, o un niño gordete y un viejo que se ha quedado solo y que quiere ir a Brasil? Y es que no es sólo el guión, también encontramos inquietantes paralelismos en los dibujos: las caras de los personajes, sus armas, o algunos planos tienen una distribución idéntica a los de la película (las imágenes son las del blog del dibujante del libro, Fernando Vicente):

Leónidas habla con su hijo (padre e hijo son idénticos)


El niño aprende a luchar (la mujer se ha hecho hombre y se ha cambiado de lugar; nótese que en ambas la distribución niño y adulto es derecha e izquierda respectivamente)
Despedida entre Leónidas y el niño (obsérvense las montañas, los campos secos, al crío con el escudo...)

En realidad igual, igual, no es: en el cuento el niño lucha contra otro niño con armas más pequeñas y escudos de madera, en la película contra un adulto y con armas de verdad; en el cuento Leónidas toca a su hijo al hablarle, en la película no; en el cuento el niño llora al despedirse de su padre, en la película no. La película introdujo como personaje al crío y dio mucha importancia a la mujer. En el cuento, Pérez-Reverte da importancia al niño, básicamente hace un spin-off de él, y dulcifica la frialdad y crudeza de la historia. Y poco más. "Detesto el libro escrito para niños como si fueran bobos" ha dicho el autor. "A los niños no se les puede engañar", dijo en el Círculo de Bellas Artes. Lo bueno es que quien compra el libro no son los niños, sino los padres.

Frank Miller realmente fue original al escribir ese cómic: es una interesante reflexión sobre el carácter épico de los cómics americanos, su posible función pedagógica de llevar a un público más joven historias clásicas, el reto de usar una estética de cómic con historias de la Grecia clásica y todo esto mezclarlo con un toque erótico gay. Seamos positivos y pensemos que en realidad cualquier robo de ideas es un acto de cínico homenaje. La cita y la inspiración son legítimas, pero hay que decirlo, y yo no lo he visto: ni en el libro, ni en las entrevistas, ni en el vídeo de la presentación. De hablar español, Miller podría ser nominado a ser miembro de la Academia, sillón T. Como él mismo señala, dejar de leer sería "un extraordinario empobrecimiento para la humanidad". Sobre todo dejar de leer cómics de calidad.


"La mayoría de personas que están en puestos importantes [editores, escritores, periodistas] no están ahí porque sean los mejores" dije cuando comencé estos eumanismos. Un apunte: si ponemos en google news 'El pequeño hoplita' (hasta el título es de una cutredad supina) nos aparecen más de 150 noticias. Si ponemos 'El pequeño hoplita miller' no aparece ninguna. Un profesor una vez dijo en clase que el actual mundillo literario está constituido por escritores que no escriben sus libros, y libros que son alabados por periodistas que no se los han leído. Siempre nos quedará Internet. Sólo hay que ir construyéndolo, entre todos. Así que, como ejercicio para casa, dejadme un comentario a este post.

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